builderall

2.1.2

 Reconocimiento del pie ternario

El abordaje que propongo para comenzar a conversar con esta dimensión rítmica se inicia en los pies. Comenzamos agrupando el pulso de a dos tiempos, repartiendo un pulso en cada pie, quedando el pie de inicio a elección de cada persona.

Como mencioné en la Vivencia 1, recomiendo comenzar asignando el acento al pie que nos resulte intuitivamente adecuado para dicha función, sea el derecho o el izquierdo. No obstante, una vez que alcanzamos la estabilidad necesaria, es bueno invertir los pies y habituarnos a comenzar con el pie contrario.

Aunque nos parezca arduo en un primer momento, veremos que después de un tiempo iremos naturalizando este cambio de hemisferio. 

En el gráfico se ve expresada pues esta agrupación de la pulsación cada dos tiempos, pulsación que en este caso se representa con la negra con puntillo (compás de 6/8).

Luego introducimos las palmas ejecutando las tres corcheas de cada pulso marcando un acento en la primera de ellas.

Con esto buscaremos dar sustento, relleno e intención a la división ternaria que estamos reconociendo, haciendo hincapié en los acentos, tanto el métrico como los de cada pulso.

En vías de una asimilación profunda, es importante permanecer bastante tiempo en dicha ejecución, trabajando a diferentes velocidades, y en este proceso encontramos la ocasión perfecta para, en los pies por ejemplo, experimentar diferentes marcaciones espaciales, cambiar el pie de comienzo, desplazarnos en el espacio (ver Vivencia 1); respecto de las manos, podremos investigar el amplio abanico tímbrico que venimos explorando alrededor de ellas.

Un abordaje interesante para trabajar esta acentuación con las palmas sería:

 
a.    Primero establecer el acento en una opción tímbrica fija. 

b.    Luego combinar dos opciones tímbricas y realizar el acento en la primera corchea con una de ellas, y las corcheas restantes del pulso con dos ataques de la segunda opción. 

c.    Invertir el ejercicio anterior (b).

d.    Combinar estas distintas posibilidades siguiendo una secuencia ordenada, sobre la base de la pulsación/compás en los pies.
 
Luego introduciremos la voz, que con diferentes cuentas reconocerá, por un lado, los dos pulsos del compás, y por otro, la división ternaria. Para esto nos valdremos de la cuenta numérica o de fonemas, como se muestra abajo. 
Cuentas para el pulso:
 
a.    Cuenta con fonemas: Tha - Ka.
b.    Cuenta numérica: un - dos.
Cuentas para la división:
Cuenta con fonemas: Tha - Ki - Ta.
Cuenta numérica: un - dos - tres.
 
 
 

Pueden notar que pongo especial cuidado en destacar el acento en la primera corchea de cada pulso por sobre las otras dos. Esto nos conecta de manera directa con la pulsación, con nuestros pies. Si bien diferenciar dicho acento en sí mismo no presenta mayores dificultades, sí nos interpela notablemente cuando comenzamos a explorar y combinar diferentes tímbricas. Vuelvo a la idea de que, si bien el objetivo es poder ir de una posibilidad a otra de manera creativa y fluida, para que podamos mantener estable la diferenciación en la acentuación al realizar dicho cambio, creo que es fundamental primero dedicar un tiempo considerable a cada una de ellas, ya que cada opción supone un movimiento y una sensibilidad particular.