builderall
Además, el número impar, en contraste con nuestra propia fisiología que inevitablemente nos lleva a la dualidad entre nuestros dos hemisferios nos insta a un cambio constante de eje. Pensemos por ejemplo que si ejecutamos la división ternaria con nuestras manos en golpes alternados, cada pulso mostrará a su vez una alternancia en la mano que comienza atacándolo, invitándonos a habitar e integrar nuestro lado “incómodo”.