2.1.1
Pie Binario y Pie Ternario
El pulso ternario (división en tres partes iguales) plantea, con respecto al binario (división en dos partes iguales), otras relaciones espaciales entre los puntos de tensión y distensión que hallamos dentro de cada pulso, dado que tenemos una corchea más en cada tiempo. Vemos en el gráfico expresada la dualidad del pie binario.
En contraste con el equilibrio de pregunta y respuesta que surge de esta división del pulso (Vivencia 1), el balance en tres partes iguales que supone la organización de un pie ternario, es generador de un movimiento que abrirá un abanico más amplio de espacios de percepción rítmica.
Como contrapartida, es común que este tipo de organización resulte un tanto difícil de asimilar para muchas personas a la hora de reconocerla en el cuerpo. Los pulsos ahora demoran en llegar y se genera una cierta inestabilidad a partir de ese nuevo equilibrio que impone la presencia del tercer valor. Los pies ya no se encuentran mediados por aquel descanso en el contratiempo, que operaba como un claro punto de apoyo secundario.
Además, el número impar, en contraste con nuestra propia fisiología que inevitablemente nos lleva a la dualidad entre nuestros dos hemisferios nos insta a un cambio constante de eje. Pensemos por ejemplo que si ejecutamos la división ternaria con nuestras manos en golpes alternados, cada pulso mostrará a su vez una alternancia en la mano que comienza atacándolo, invitándonos a habitar e integrar nuestro lado “incómodo”.